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24 de Marzo Da de la Memoria por la Verdad y la Justicia

Contexto internacional

Antes de que ocurra el golpe la sociedad argentina atravesaba un momento de activa participación en todos los órdenes de la vida en común. En el caso de muchos jóvenes y trabajadores esa participación se dio a través de sindicatos, centros de estudiantes y partidos políticos. Todos ellos entendían que la sociedad podía mejorar mucho si todos participaban y opinaban qué había que hacer. Tenían ideales, sobre cómo tenía que ser nuestra patria y estaban convencidos de que se podía transformar para que todos tuvieran una vida plena: (educación de calidad para todos, salud para todos los habitantes, condiciones de trabajo dignos, entre otros). Creían que era posible vivir en una sociedad regida por los valores de la justicia, la libertad y la solidaridad.

En las décadas del 60 y del 70, en distintos lugares del mundo sucedían procesos similares y se discutía de qué manera se lograba llegar a esa sociedad. En algunos casos había grupos que sostenían que para lograrla, era necesario recurrir a métodos violentos, luchar con armas para lograr una revolución. Muchos otros, en cambio, entendían que las transformaciones podían lograrse participando y proponiendo cambios a través del sistema democrático. En Argentina también se dio esa discusión y hubo muchas personas que participaron en una y otra posición. Acompañando estos movimientos en América Latina llegaban al gobierno presidentes elegidos por grandes mayorías que proponían un modelo de sociedad más igualitaria.

Todo ello se acabó con los golpes de Estado: Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Paraguay, entre otros, padecieron el quiebre del orden democrático. Hoy sabemos que esos golpes no solo tuvieron apoyo interno sino también el apoyo internacional de grandes potencias, entre ellas la de Estados Unidos, que a partir de la implantación de las dictaduras se aseguró en América Latina gobiernos que coincidieran con sus intereses y necesidades.

Esta homogenización fue posible a partir de inculcar en los ejércitos de la región la convicción de que ellos debían defender al país del avance del comunismo, un sistema social vigente en algunos países que confrontaba con el sistema de ideas de las naciones occidentales. Lo hicieron a partir de la Doctrina de Seguridad Nacional, según la cual era deber de los militares conservar los valores de la patria buscando y eliminando a los enemigos internos que podía haber. Es decir, aparece la idea de que los enemigos de un país ya no son externos sino que estaban en el mismo país, eran ciudadanos argentinos y eran peligrosos, por ende había que eliminarlos. También se impuso la idea de que cualquier método era bueno con tal de lograr el objetivo deseado, el exterminio de los que pensaban o actuaban distinto, incluso recurriendo a procedimientos fuera de la ley.

Antes de que ocurra el golpe la sociedad argentina atravesaba un momento de activa participación en todos los órdenes de la vida en común. En el caso de muchos jóvenes y trabajadores esa participación se dio a través de sindicatos, centros de estudiantes y partidos políticos. Todos ellos entendían que la sociedad podía mejorar mucho si todos participaban y opinaban qué había que hacer. Tenían ideales, sobre cómo tenía que ser nuestra patria y estaban convencidos de que se podía transformar para que todos tuvieran una vida plena: (educación de calidad para todos, salud para todos los habitantes, condiciones de trabajo dignos, entre otros). Creían que era posible vivir en una sociedad regida por los valores de la justicia, la libertad y la solidaridad.

En las décadas del 60 y del 70, en distintos lugares del mundo sucedían procesos similares y se discutía de qué manera se lograba llegar a esa sociedad. En algunos casos había grupos que sostenían que para lograrla, era necesario recurrir a métodos violentos, luchar con armas para lograr una revolución. Muchos otros, en cambio, entendían que las transformaciones podían lograrse participando y proponiendo cambios a través del sistema democrático. En Argentina también se dio esa discusión y hubo muchas personas que participaron en una y otra posición. Acompañando estos movimientos en América Latina llegaban al gobierno presidentes elegidos por grandes mayorías que proponían un modelo de sociedad más igualitaria.

Todo ello se acabó con los golpes de Estado: Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Paraguay, entre otros, padecieron el quiebre del orden democrático. Hoy sabemos que esos golpes no solo tuvieron apoyo interno sino también el apoyo internacional de grandes potencias, entre ellas la de Estados Unidos, que a partir de la implantación de las dictaduras se aseguró en América Latina gobiernos que coincidieran con sus intereses y necesidades.

Esta homogenización fue posible a partir de inculcar en los ejércitos de la región la convicción de que ellos debían defender al país del avance del comunismo, un sistema social vigente en algunos países que confrontaba con el sistema de ideas de las naciones occidentales. Lo hicieron a partir de la Doctrina de Seguridad Nacional, según la cual era deber de los militares conservar los valores de la patria buscando y eliminando a los enemigos internos que podía haber. Es decir, aparece la idea de que los enemigos de un país ya no son externos sino que estaban en el mismo país, eran ciudadanos argentinos y eran peligrosos, por ende había que eliminarlos. También se impuso la idea de que cualquier método era bueno con tal de lograr el objetivo deseado, el exterminio de los que pensaban o actuaban distinto, incluso recurriendo a procedimientos fuera de la ley.

Las consecuencias de estas ideas fueron terribles. Bajo el discurso de la libertad se acabó con ella, bajo la idea de orden se arrasó con la ley. El terror se apoderó de toda la población, todos estábamos bajo sospecha.