• Algunas medidas de la dictadura

      Suspende la actividad política; disuelve el Congreso y los partidos políticos; suspende los derechos de los trabajadores; interviene los sindicatos y prohíbe las huelgas; interviene la CGT; destituye la Corte Suprema; suspende la vigencia del estatuto del docente; clausura locales nocturnos; censura libros, revistas, canciones y medios de comunicación.

    • Centros clandestinos de detención

      Mapa de centros clandestinos de detención

      Durante la dictadura funcionaron en todo el territorio argentino alrededor de 500 centros clandestinos de detención de distinta magnitud: cuarteles, comisarías, dependencias públicas y hasta escuelas fueron reconvertidos para formar parte de la maquinaria represiva. Allí fueron torturadas, mantenidas en cautiverio y asesinadas miles de personas.

      Recorré el mapa informativo.

    • Apropiación de menores

      El terrorismo Estado desplegó distintos mecanismos siniestros: uno de ellos fue la apropiación de menores. Actualmente la búsqueda de estos niños (hoy adultos) continúa. Fueron encontrados más de 100 y se estima que faltan encontrar más de 400.

    • Desaparecidos

      Gráfico de distribución de desaparecidos por edad y ocupación

      Distribución de los desaparecidos por profesión u ocupación Fuente: Nunca Más

    • Medios masivos de comunicación

      Medios masivos de comunicación

      La dictadura ejerció la censura de una manera explícita y sistemática. Algunos periodistas y unos pocos medios de comunicación intentaron resistirla. Las empresas periodísticas más importantes, por el contrario, participaron del entramado de poder que sostuvo al terrorismo de Estado.

    • Pensar Malvinas

      Libro "Pensar Malvinas"

      La historia de la guerra y el reclamo por las islas circulan de distintas formas, alimentados por las diferentes realidades y memorias de un país amplio y diverso como el nuestro. Uno de los nudos convocantes para esas circulaciones son las escuelas, que a lo largo de nuestra historia han sido espacios privilegiados para la construcción de la ciudadanía y para transmitir diferentes relatos sobre el pasado.

    • Organizaciones de Derechos Humanos

      Organizaciones DD.HH.

      Organismos y proyectos de derechos humanos de Argentina Abogarte.com.ar – Derechos Humanos Diferentes cuestiones referidas a represores, temas de derechos humanos, jurisprudencia, literatura. Abuelas de Plaza de Mayo Historia y logros, lista de denuncias, campañas y otros contenidos. Amnistía Argentina Filial argentina de Amnistía Internacional, una organización independiente que trabaja por un mundo en el [...]

A 35 años:

Las escuelas argentinas recordamos en tiempo presente construyendo el futuro

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Educación y Memoria

El pasado en el presente

A 35 años del último golpe de Estado, las vivencias, los silencios, los relatos y las distintas memorias sobre el pasado reciente argentino coexisten en términos de tensión y/o conflicto. Reconocer la existencia de diversas memorias implica asumir que las mismas son objeto de lucha, escenarios de disputa por la producción de sentido. No obstante, estas discusiones no pueden desconocer, entre otras cosas, que la Justicia ha probado, en diversas instancias nacionales e internacionales, que durante la última dictadura ocurrieron violaciones sistemáticas a los Derechos Humanos.

Acto en Rosario por los 30 años del último golpe

“Y sin embargo estoy aquí”. El 24 de marzo de 2006, cuando se cumplieron treinta años del último golpe de Estado, un sinnúmero de actos conmemorativos fueron realizados en todo el país. Esta fotografía muestra el acto realizado en la ciudad de Rosario.

Las maneras en que ha sido enunciado el pasado reciente fueron cambiando a la par de las transformaciones culturales y políticas. En un primer momento, el discurso del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional pretendió instalar la idea de que en el país las Fuerzas Armadas habían librado una “guerra contra la subversión apátrida” cuya infiltración en el cuerpo social implicaba extirpar un “virus” de raíz. Entre la derrota de Malvinas y el inicio de la transición democrática, cobró vigor el relato que se enmarcó en la llamada “teoría de los dos demonios”: un discurso según el cual la sociedad argentina fue una inocente víctima del enfrentamiento entre “dos terrorismos”. Esta teoría coloca en el mismo nivel al terrorismo de Estado implementado por la dictadura y a la violencia insurgente ejercida por las organizaciones armadas surgidas a comienzos de los años 70. Al mismo tiempo “la teoría de los dos demonios” asumía que la Doctrina de Seguridad Nacional y la metodología represiva empleada por la dictadura fueron ejercidas como respuesta a una violencia precedente, la de los grupos guerrilleros. En ese sentido, si bien esta visión caracteriza al golpe, la dictadura y la represión clandestina como una reacción exagerada e injustificada, reproduce el argumento de las Fuerzas Armadas: aquel que sostiene que ha sido la “subversión” la generadora de la violencia.

Esta narrativa sobre el pasado reciente permitía disculpar o fingía desconocer las complicidades y modos de consenso que amplios sectores sociales brindaron a “la lucha antisubversiva”.

Pese a la puesta en circulación de estas representaciones sobre el pasado reciente, emergieron también otras memorias vinculadas a las denuncias de los familiares de personas detenidas-desaparecidas, los sobrevivientes de los centros clandestinos de detención y al movimiento de Derechos Humanos. Los debates en torno a cómo recordarlos estuvieron plagados de tensiones: ¿Debían ser consideradas sólo como víctimas? ¿Qué pasaba con sus militancias o su adscripción revolucionaria? ¿Podían converger estas representaciones, la de víctimas y la de militantes políticos, en ocasiones en la misma persona?

Hasta mediados de la década del 90, la mayoría de los relatos sobre los desaparecidos no hacía mención a su condición militante. En los primeros años del 2000 se inicio una nueva etapa del proceso de construcción de la memoria caracterizada por la repolitización de las formas del recuerdo. Mientras que la militancia comenzó a adquirir un lugar cada vez más relevante en las producciones bibliográficas y cinematográficas, una serie de acontecimientos públicos pusieron en tensión la política de “pacificación nacional”. Los decretos de Indulto promulgados por el ex presidente Carlos Menem, a principios de su gestión, se cimentaron sobre el discurso de la “reconciliación nacional”, aludiendo al reconocimiento de errores de “ambos lados”. De esta forma, al relativizar la experiencia del terrorismo de Estado, equiparándola con la violencia insurgente, el Estado reforzaba la vigencia de la “teoría de los dos demonios”. No obstante, hacia mediados de la década de 1990, tuvieron lugar una serie de declaraciones públicas que volvieron a poner en escena los debates sobre el pasado reciente.

El reconocimiento de los mecanismos represivos por parte de quienes integraron los “grupos de tareas”, la autocrítica del jefe del Ejército, Martín Balza (1995), admitiendo la participación de su fuerza en la represión clandestina y el surgimiento de la agrupación H.I.J.O.S (Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio), contribuyeron a reavivar el debate sobre los años 70 y su vinculación con el presente.

Una nueva etapa en la construcción de la memoria colectiva se abrió con la asunción del gobierno del presidente Néstor Kirchner en el año 2003, cuando se reinstaló en la escena pública el debate en torno a los años 70 y se colocó a las organizaciones de Derechos Humanos en un lugar de privilegio en el proceso de preservación y transmisión de la memoria del terrorismo de Estado, ya que el gobierno democrático asumió como propias sus reivindicaciones. El Congreso anuló las leyes de Punto Final (1986), Obediencia Debida (1987) y los indultos. El acto conmemorativo del 24 de marzo de 2004, realizado en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), edificio que funcionó como centro clandestino de detención, constituyó un nuevo jalón en el proceso de recordación del terrorismo de Estado. Durante el acto, Néstor Kirchner pidió perdón en nombre del Estado y luego recorrió las instalaciones con un grupo de sobrevivientes de aquel centro clandestino. La decisión de construir allí un Espacio para la Memoria, desalojando a las instituciones de formación educativa de la Marina, constituyó un claro ejemplo del cambio de la política de Estado.

Esas acciones de Estado, enmarcadas en una política amplia de Derechos Humanos, modificaron nuevamente los modos en que se recuerda el pasado reciente. Nuevos abordajes en el cine, en la literatura y en las artes en general vinieron a reformular las maneras de hablar sobre ese pasado [11].

Asimismo, en el plano judicial –desde la derogación de las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida y los decretos de Indulto– se comenzaron a desarrollar diversos juicios contra aquellos que perpetraron las violaciones sistemáticas a los Derechos Humanos. Desde entonces, llegan a 41 los debates de juicio concluidos desde que se reabrieron los procesos. La actividad judicial por esos crímenes se extendió a Santa Fe, Salta, Capital Federal, Córdoba, Rosario, San Martín, Mar del Plata, Tucumán, La Rioja, La Plata, Santiago del Estero, Mendoza, San Rafael, La Pampa, Entre Ríos y Chubut. Esta impronta judicial demuestra un gran avance en el esclarecimiento de la verdad en todos estos años.

Sin embargo, este avance en la Justicia se ha visto empañado por la desaparición y asesinato de dos víctimas del terrorismo de Estado que prestaron testimonios relevantes en diversos juicios contra represores: Jorge Julio López y Silvia Suppo. Mientras el primero de ellos fue clave en el juicio desarrollado en la ciudad de La Plata contra el ex director de investigaciones de la Policía de la provincia de Buenos Aires, Miguel Etchecolatz; ella brindó un relato comprometedor en la causa en la que fue juzgado, entre otros, el ex magistrado Brusa y el ex comisario Héctor Colombini, en la provincia de Santa Fe. No obstante, la perpetración de estos actos sobre López y Suppo, dan cuenta de la importancia que posee la continuidad de los juicios: sobre la base de estos testimonios se podrá juzgar a los perpetradores del terrorismo de Estado y acabar con la impunidad de la que gozaron durante todos estos años.

[11] Para mayor información sobre los distintos abordajes puede consultarse el capítulo IV del libro Pensar la dictadura: terrorismo de Estado en Argentina. Preguntas, respuestas y propuestas para su enseñanza. (Editado por el Ministerio de Educación de la Nación en 2010).

Categorías: Notas
Vanina Fernández
Vanina Fernández
¿Por qué Néstor Kirchner bajó los cuadros?
18 de enero de 2011 a las 19:04
Porque quiso producir un gesto de fuerte impacto simbólico. Fue la primera vez que un presidente civil, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, ordenó retirar de la institución, donde se forman los futuros oficiales, los retratos de aquellos militares responsables de violaciones masivas a los Derechos Humanos.
28 de enero de 2011 a las 19:12
miguel
con respecto a las bajas de los cuadro de esos malignos e impronunciables personas ¿ esos cuadros fueron destruidos?
19 de marzo de 2011 a las 12:59
Eliana Fernandez
Deberían permanecer a la vista en algún otro lugar menos honarable para que los argentinos no nos olvidemos de las violaciones que realizaron a los Derechos Humanos.
22 de marzo de 2011 a las 05:50
porque nestor kirchner bajo los cuadros?
23 de marzo de 2011 a las 10:59
Omar Ribodino
Nestor Kirchner hizo mucho por la recuperación de la dignidad de los Argentinos, pero este, a mi humilde entender, fue uno de los gestos más fuertes de su gestión, poniendosé realmente al frente de las fuerzas armadas y manifestando que el jefe de Estado era él, todos desde nuestro lugar debemos imitar este gesto para que nunca más se repita el genocidio de la última dictadura militar en nuestro país. IDOLO
24 de marzo de 2011 a las 23:10
lourdes oviedo
y lo tomaron muy a mal los de la fuerzas armadas?
28 de marzo de 2011 a las 19:20
Majo
Lourdes: las relaciones con el ejército pasaron por varias etapas, e incluso dentro del mismo ejercito hay varias opiniones diferentes. En clase lo vamos a ampliar.
30 de marzo de 2011 a las 01:30
Maria Alejandra Iriarte
Yo nací en 1971 y siempre quise saber lo que sucedió , vivo en Curuzú Cuatiá y las personas mayores no nos contaban lo que pasaba en ese momento por temor quiero saber para ser una correntina comprometida
5 de abril de 2011 a las 05:13
respondiendo a lo de Lourdes, sin duda los distintos sectores de las fuerzas armadas tienen diversas opiniones y posiciones. No obstante en la vida cotidiana cuando se analizan estos temas en conversaciones familiares, aparecen discursos que justifican el terrorismo de Estado,
con argumentos: “eran subversivos”, “se los merecían”, etc. a mi entender tanto las instituciones de formacion y los altos cuadros militares, reinvindican y justifican el golpe.
5 de abril de 2011 a las 14:51
hola com estan grasias por ayudarnos chau
19 de marzo de 2012 a las 13:23
maria eugenia
Creo que al ordenar bajar los cuadros de los genocidas el presidente nestor kirchner realiza un acto ejemplificador y coherente con su accionar respecto de los derechos humanos.Pero tambien me preocupa la desaparición de personas bajo gobiernos democráticos como es el caso de Jorge Julio López y Marita Verón…
21 de marzo de 2012 a las 23:28